¿Quién es inmune a ellas? Ciertamente yo no soy la excepción. Mis frustraciones llegan a tal punto que me stressan, me agobian, me alteran y me hacen estallar en miles de movimientos epilépticos involuntarios.
De esto se trata este blog, de mis frustraciones cotidianas... espero que no se sientan identificados, pues eso significaría que padecen un mal, las pequeñas cosas que hacen de la vida un milagro, se convierten en cosas tan importantes que el hecho de que salgan mal derrumban nuestro templo zen.

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